18/7/08

Una buena Ampicilina

Extrañamente estábamos ahí, aquel café que permanecía abierto las 24 horas. Recuerdo lo que tenias puesto, una playera color vino, un pantalón de mezclilla y unos tenis color negro; tu pelo, el cual numerosas veces te dije cuanto me agradaba, permanecía con ese tono negro brillante, el cual conminaba perfectamente con tus ojos enormes y hermosos como no había visto jamás.

Aquella noche fuera de excesivas actividades mundanas, se reflejaba que en verdad quería pasar tiempo a tu lado. Solo el saber que en el transcurso de la plática podría besarte esporádicamente sin alguna explicación ni compromiso, hacia la noche mas agradable de lo que se podría imaginar.

Yo bebí agua, tu pediste una bebida un poco extraña, ya sabes, esos inventos extraídos de cosas naturales que generan buen comercio.

Gran era mi fascinación por conocer una persona como tú, y repetidamente te decía lo agradable que era conocerte y me lamentaba el no haberlo hecho con anterioridad.

Sí, aquellos momentos fueron mágicos, duramos horas platicando y compartiendo momentos pasados de nuestra vida, y me decías lo mucho que mensajeabas por celular, cosa que extrañamente no hacías cuando estabas a mi lado.

Después de poco, pero muy intimo momento, sentí que cada que estabas lejos, necesitaba percibirte, en verdad era extraordinario el estar a tu lado, me generaba cierta confianza y tranquilidad.

Ha pasado mucho tiempo, y sigo pensando el por que ya no vuelve a pasar algún momento como aquel, aquel que al parecer a los dos nos había agradado. Hoy solo bebo agua, curo mis recuerdos y un resfriado derivado por algunos desprevenidos excesos; Mañana tendré más opciones, por ahora solo me queda escribir y pensar la manera de encontrar otra persona que me haga sentir así, a final de cuentas no es mi última oportunidad de una buena tentación.

El recuerdo seguirá y las ganas también, pero creo que esa flama, la de la esencia de lo que era ya nunca será, lo digo por que ahora veo las cosas de un punto diferente, uno donde al parecer tu persona no persiste más.

7/7/08

Un buen video



Un buen video que muestra una sociedad un tanto desorientada...

2/7/08

Podría...

Podría escribir, podría decir, podría pensar… Podría hacer lo que fuera necesario… sin embargo…

Todos los días es exactamente lo mismo…

*Solo para suscriptores a la escritura...

30/6/08

El hombre misterioso que jamás dijo una palabra.

Sin cultura y sin lamentos, nunca conocí una persona con tan peculiar. Nunca maldecía, todo pasaba por su lado como si nada lo afectara, nunca pensaba mal, incluso ni en el buen desear esa persona razonaba.

No hizo daño, no hizo el bien, no hizo exactamente nada en el transcurso de su vida. No mejoro ni empeoro la rutina de este mundo. Nunca reclamo las maldades de las demás personas, incluso sabiendo el mal que le ocasionaban a él.

No pensó en hacer daño a aquel que le ofendiera, no genero riqueza para fortalecer sus bienes patrimoniales, tal vez por que en realidad y a fin de cuentas nunca los tuvo, no como uno quisiera. No pensó en vicios, dinero ni mujeres. No sugirió evitar el lamento de su compatriota mientras la guerra interna lo consumía, menos intento sorber al mundo en un par de tazas de café o algún te especial.

No consumió ningún alimento que no procediera directamente de la naturaleza, menos llego a probar algún enervante que le ocasionara algún tipo de estimulación o alteración a su estado natural.

Me atrevo a pensar que jamás llego a imaginar lo tanto que llegaría a impresionarme su actitud ante la vida, y menos pensó lo mucho que influiría en la mía.

Sí, así fue aquel hombre, lleno de delirios y tranquilidad. Así fue aquel hombre, el hombre misterioso que jamás dijo una palabra.

Seguramente algo se traía el tipo, el problema es que nunca sabré que tan elocuentes eran aquellas palabras que jamás dijo.

26/6/08

Trágicas Palabras

Cielo rojo y nubes semi-blancas esparcidas a lo largo de la inmensa estela de un sol saliente, marcan la copa rota de mi tequila que con amargura tomo frente al ventanal. Al lado, la más inmaculada mujer, dejando caer sus rosados pezones sobre mi espalda, al momento en que me dice cuanto me ama.

Fervor el que siento con aquellas trágicas palabras, sabiendo que después de esa ocasión ella no repetirá jamás. Doy un sorbo a mi bebida, dejando pasar mis más íntimas tentaciones en aquel líquido que se impregna en lo más profundo de mí ser.

Ahora se que vivo de su cuerpo, antes vacío de sentimientos, por lo menos eso pienso ahora; Pero, ¿Por que tanto alboroto?, se que mi organismo me delata, lo peor es que de ante mano supe que en verdad no resultaría nada. Tu trabajo te lo ordena y mi decencia lo dictamina, o más bien, sería que nunca llegue a imaginar que al tratarse de una puta yo me podría enamorar.

Salud.