30/10/07

Por Edgar...

Hoy tengo un mensaje… en los últimos meses he experimentado una serie de situaciones y sentires que jamás había probado. Hoy, hace unos minutos me dan la noticia que un amigo falleció. Pocos minutos de su vida pude compartir, sin embargo eso me basto para saber que era una excelente persona; pocos fueron los minutos para expresar lo asombrado que estaba yo de conocer a alguien como el, pocos fueron los minutos que pude aprovechar para estrechar su mano, y decirle que contaba con mi apoyo.

Desgraciadamente nunca nos damos cuenta de quien esta al lado, nunca aprovechamos unos segundos para decirle a cualquiera que es admirable, que lo queremos. “Fast Life”, eso es lo que nos pasa, nunca nos detenemos para saber que piensan los demás, jamás dejamos que aquella persona exprese su sentir, jamás le damos la oportunidad de abrir los brazos a un nuevo amigo, siempre expresándonos mal, comiendo rápido, bebiendo alcohol y diciendo majadería y media.

Estoy desgarrado, la noticia me llego en serio. Pero algo me ha dejado… Ahora se que debo aprovechar cada uno de los segundos que tengo de vida, se el desear mal a alguien y ver que le pase a otro es de lo peor que puede sentir una persona; Ahora se que el tiempo no espera a nadie, que la vida se va en cuestión de segundos, se que todo mundo lo sabe, peor afortunado aquel que lo razona.

Tengo días pensando y diciendo a los demás que hagan lo que quieran, que no se queden con ganas de nada, y hoy les digo en este escrito que hagan y digan todo lo que sienten y quieren, dejen las críticas al lado, aprovechen su vida, solo háganlo, que nunca sabemos cuando se termina nuestra oportunidad de vivir.

Doy gracias al tiempo por dejarme disfrutar hasta ahora de una vida llena de enseñanzas y amistades, doy gracias al tiempo por dejarme disfrutar de familia, amigos, naturaleza y demás, pero sobre todo doy gracias a ustedes por dejarme disfrutar de su amistad… Vivan y gocen, que al mundo y a los demás tanto les hace falta.

…Por Edgar…

… Aquella noche, se podía sentir un poco de fresco, pareciera que la noche nos quería hacer resentir la ausencia del sol, con un cielo plenamente despejado de no se por pequeñas nubes que rodeaban y dejaban un poco de misterio en la hermosura de la luna…

… Aquel día, caminaba por en medio de una calle, la cual era lo suficientemente grande que permitía admirar todo el entorno por el que cruzaba, con una oscuridad tan agradable, solo era la luz que emitía la luna la que dejaba ver por donde caminaba, una luz tenue, tan así era la noche y aquel lugar donde decidí emprender mi paso que se hacia notar tanto la belleza que brindaban las estrellas en aquella noche tan tranquila, mas tranquila incluso que la misma soledad…

… Habían pasado ya tres minutos dentro de los cuales me ocupe de admirar tan inédito paisaje; de pronto supe que dentro de esos tres minutos, me había olvidado de lo que ocurrió en el día, aquel día que estaba en agonía y lentamente moría, recordé las tensiones, el enojo, el sufrir por un amorío que ni siquiera tenia, e incluso recordé la ira que sentí al perder uno de mis mejores negocios… sin embargo, no sentía regresar ninguna de esas emociones tan desagradables al hombre, por el contrario, me sentía relajado; fue entonces cuando me di cuenta que tan solo tres minutos, aquellos en los que había apreciado que tan maravilloso era el mundo me bastaron para olvidar aquello que en su momento me parecía la perdición de mi vida…

… Como un cielo de impurezas nos genera tanto olvido… olvido aquél cielo tan puro que está afuera, menos mal que no está dentro de nosotros, sino les aseguro que no existiría como tal…

… Hasta Luego…
Alan Martínez.