20/9/07

Burdos Chistes...


Me tope con la edición de El Norte del día miércoles 19 de septiembre del presente año. En la sección de opinión, Catón decía barbaridades sobre Maquiavelo; antes de pasar a mi contestación sobre esa publicación, aquí esta el extracto donde deja de contar burdos chistes y pasa a decir tal opinión:

“Está de moda entre algunos profesores de Teoría de Estado defender a Maquiavelo, autor de “El Príncipe”. Dicen de él que después de todo no era tan maquiavélico. La defensa, sin embargo, es imposible. No se equivocaron los ingleses cuando llamaron “Old Nick” al demonio después de leer al florentino. Grave mal hizo Maquiavelo con su librito, tan pequeño y tan nocivo al mismo tiempo. De él deriva una de las tesis que más daño han hecho en la época moderna: la doctrina según la cual el príncipe –es decir, el primero, el que manda- está exento de cumplir las leyes, sujeto como está a un código especial que tiene como único postulado conseguir el poder y mantenerlo. En esos términos actúa el típico político: está convencido de que eso de no mentir, no robar, no engañar es aplicable a los mortales comunes y corrientes, pero no a él. Tal es la herencia que Maquiavelo nos dejó. En nuestro país está vivo el legado del zorro florentino. Aquí muchos gobernantes se sienten por encima de los gobernados, y se sienten también al margen de la ley. Pro “razón de Estado”, es decir, por política, por defensa del poder (de su poder) incurren muchos en acciones punibles que en circunstancias de estricta legalidad los llevarían a la cárcel. Viviremos en un país mejor cuando las leyes obliguen por igual a quienes gobiernan que a los gobernados. Ahora, debemos decirlo con tristeza, eso no sucede.”

“El Príncipe” de Maquiavelo, fue entregado a Lorenzo de Médici, duque de Urbano en 1516 y publicado 4 años después de la muerte de Maquiavelo, en 1531. En palabras de Maquiavelo esta es la descripción del libro:

“investigar lo que es un principado, de cuántas clases los hay, cómo se adquieren, cómo se los conserva y cómo obtener el poder, defenderlo y mantenerlo.”

Como se puede apreciar, el origen del libro data en un tiempo donde, efectivamente, todo se manejaba tal cual Maquiavelo lo describe, una época donde no existía siquiera alguna noción de lo que hoy conocemos como democracia, una época donde mantener el puesto de príncipe era una espada de dos filos, donde no había consideraciones mas que las del príncipe y la única forma de obtener ese puesto era luchar por el.
Maquiavelo analizó y formuló estrategias para otorgar una nueva personalidad al príncipe, busco teóricamente dotarlo para formar una persona capaz de unificar aquella Italia. Esta unificación mas que idea era un sentimiento, una gran nostalgia que lo agobio durante gran parte de su vida.

“EL maquiavelismo, con el que se honra al creador de estos sabios consejos, no consistía en un empleo sistemático de la duplicidad, la falsedad y la mentira, sino más bien en la alternancia de la sinceridad y el disimulo, según que las circunstancias requiriesen de una o de otro”
Marcel Brion en su libro “Maquiavelo”.

Es tan absurdo tratar de comparar la realidad de aquel tiempo y la realidad actual. Resulta absurdo dar toda razón de culpa a un gran pensador realista, a mi criterio, el mejor, de la falta de raciocinio de nuestros gobernantes.

Es imposible pues, decir que por culpa de Maquiavelo nos comportamos como si fuéramos seres irracionales que sol buscamos el poder. Más patético es, que una persona que se dice “orientador de la república” diga tan inverosímil comentario.

Maquiavelo escribió “El Príncipe” para mejorar a la misma nación, no por que fuera la tiranía lo que el meramente pretendía. En la actualidad, efectivamente vivimos una realidad no muy lejana a la descrita por Maquiavelo, pero eso no es culpa del gran pensador realista, sino es culpa de todos los gobernantes y gobernados que hemos permitido que al situación siga así, es culpa de todos los conformistas que hablan y hablan sin accionar, es culpa de una sociedad en decadencia que no quiere mejorar, es culpa de tantos y tantos factores que siquiera aquí podría alcanzar a mencionar. Pero estoy seguro que jamás será culpa de aquellos que se atrevieron a estudiar, analizar, mejorar y sobre todo accionar, ideales que fortalecerían a su nación.

Tan pequeño el libro y tan Magnífico, contrario a lo que Catón dice, creo que ha hecho bastante bien para nosotros, nos ayuda a observar la realidad, estudiarla y en determinado momento mejorarla.

Es una pena que una “imagen pública” llegue a decir tan inverosímil (por lo menos para mi) opinión. Creo que hay personas que deberían solamente dedicarse a escribir burdos chistes. No lo cree Mr. Catón?...


*Contestación a Catón.