
El otro día me paso algo muy curioso. Manejaba y escuchaba a Iron Maiden, como siempre; Al pasar por una tienda de conveniencia recordé que me habían pedido llegar por una bolsa de hielo. Puesto que mi posición para estacionarme no era de lo más cómodo, me vi en la necesidad de entrar de reversa al estacionamiento.
Después de algunas maniobras, logre acomodar el auto de forma que quedara vertical, y justo cuando estaba por apagar el coche, mire por el retrovisor izquierdo y, por algunos centímetros me di cuenta de que estaba parado justo frente a una rampa para discapacitados.
El primer pensamiento que llego a mi fue… “solo voy por una bolsa de hielo, no creo tardar mas de un minuto, bien podría dejarlo aquí”… Sin embargo, nunca he sido de ese tipo de pensar, menos lo seré ahora que entro más en razón; Así pues, puse en marcha el auto he hice las maniobras necesaria para quedar en buena posición en referencia a la rampa ya referida.
Salí del automóvil y justo antes de entrar a la tienda, salió un joven en silla de ruedas, pasó frente a mi y utilizó la rampa que había quedado libre…
No puedo describir la satisfacción que me dio el haber presenciado aquel acto y haber reaccionado de esa manera. Es muy diferente hacerlo y darte cuenta de que tan importante es colaborar para el bienestar de los demás, sobre todo para aquellas personas con capacidades diferentes.
Espero esta pequeña pero valiosa anécdota de pie para que los demás tengan el mismo tipo de iniciativa, nunca se sabe cuando una pequeña fracción de segundo o un poco de esfuerzo puede resultar algo muy incomodo e incluso peligroso para los demás.
Cuestión de actitud... ¿No crees?...
…Libre expresión…
